martes, 5 de mayo de 2015

Las modas, el reflejo de la sociedad


Caminas por las calles y ves personas de todos tipos, su aspecto te puede decir cómo crees que ellos piensan, o aunque sea los gustos que tienen. Esto te puede hacer apreciar o repudiar más o menos a un tipo de persona o grupo social.
Las modas no son ni buenas ni malas, son estilos de expresión diferentes y por ello no hay que odiarlas. Como esas personas que se echan la leche en los cereales o los cereales en la leche; que se comen las pepitas de la sandía o las dejan en el plato; no vas a despreciar a otro que haga algo tan trivial diferente a ti, ya que ha sido educado así desde pequeño. Pero debajo de todas las modas existen personas, individuos con personalidad y pensamientos propios.
A veces una moda te puede ayudar a encontrar un ideal con el que sientas identificado, una ropa que te guste ponerte o gente con que compartir tus pensamientos. Pero una persona que tiene que seguir la moda actual por conseguir la aceptación de los demás, está perdiendo algo muy importante que tiene: su individualidad.
Y este es otro caso que se da en nuestra sociedad, las compañías comerciales aprovechan nuestras flexibles mentes para poner unos ideales que a ellos les convengan, nos anuncian un producto y nos lo asocian a la positividad, el poder, la felicidad, la libertad... Así, hoy en día, somos una sociedad en la que el consumo y no la necesidad rigen nuestras vidas, somos marionetas de las empresas.
Un gran ejemplo de ello son los móviles, dispositivos que hace unos pocos años servían solo para llamar, enviar mensajes, y, si tenías suerte, para jugar al "Snake"; actualmente son un objetivo significativo en los consumidores, donde llamar se ha vuelto una cosa secundaria en ellos y lo verdaderamente importante es tener los últimos modelos o actualizaciones del mercado.
Otras veces, la sociedad muestra la "perfección" en un ideal que puede animar a los jóvenes a seguirlo. Películas que muestran que siendo un delincuente la vida es más divertida y placentera, o pasarelas de modas que muestran modelos delgadas hasta la exageración. Cosas así me han hecho ver las papeleras de mi ciudad arrancadas y calcinadas, e infinidad de sucesos de bulimia en el periódico.
Las modas no son malas, pero tampoco siempre son buenas. No nos debemos dejar manipular por nadie y rígete por tus principios. Creo que una buena forma de encontrarse a uno mismo es conocer a muchos tipos de personas diferentes y aprender lo que te parece mejor de cada una.

1 comentario: