Caminas
por las calles y ves personas de todos tipos, su aspecto te puede
decir cómo crees que ellos piensan, o aunque sea los gustos que
tienen. Esto te puede hacer apreciar o repudiar más o menos a un
tipo de persona o grupo social.
Las
modas no son ni buenas ni malas, son estilos de expresión diferentes
y por ello no hay que odiarlas. Como esas personas que se echan la
leche en los cereales o los cereales en la leche; que se comen las
pepitas de la sandía o las dejan en el plato; no vas a despreciar a
otro que haga algo tan trivial diferente a ti, ya que ha sido educado
así desde pequeño. Pero debajo de todas las modas existen personas,
individuos con personalidad y pensamientos propios.
A
veces una moda te puede ayudar a encontrar un ideal con el que
sientas identificado, una ropa que te guste ponerte o gente con que
compartir tus pensamientos. Pero una persona que tiene que seguir la
moda actual por conseguir la aceptación de los demás, está
perdiendo algo muy importante que tiene: su individualidad.
Y
este es otro caso que se da en nuestra sociedad, las compañías
comerciales aprovechan nuestras flexibles mentes para poner unos
ideales que a ellos les convengan, nos anuncian un producto y nos lo
asocian a la positividad, el poder, la felicidad, la libertad... Así,
hoy en día, somos una sociedad en la que el consumo y no la
necesidad rigen nuestras vidas, somos marionetas de las empresas.
Un
gran ejemplo de ello son los móviles, dispositivos que hace unos
pocos años servían solo para llamar, enviar mensajes, y, si tenías
suerte, para jugar al "Snake"; actualmente son un objetivo
significativo en los consumidores, donde llamar se ha vuelto una cosa
secundaria en ellos y lo verdaderamente importante es tener los
últimos modelos o actualizaciones del mercado.
Otras
veces, la sociedad muestra la "perfección" en un ideal que
puede animar a los jóvenes a seguirlo. Películas que muestran que
siendo un delincuente la vida es más divertida y placentera, o
pasarelas de modas que muestran modelos delgadas hasta la
exageración. Cosas así me han hecho ver las papeleras de mi ciudad
arrancadas y calcinadas, e infinidad de sucesos de bulimia en el
periódico.
Las
modas no son malas, pero tampoco siempre son buenas. No nos debemos
dejar manipular por nadie y rígete por tus principios. Creo que una
buena forma de encontrarse a uno mismo es conocer a muchos tipos de
personas diferentes y aprender lo que te parece mejor de cada una.